Siempre adentro

Cargo en los párpados

lágrimas, cristales y huecos.


Cavernas en las que colecciono fracasos

y recuerdos negros.


Si miro al piso, caigo en el vacío directo.

Si miro al cielo, me pierdo en el universo.


Ando ciego, sin camino y sin regreso.


Siento la cuerda en los pies

y entonces lo recuerdo:

escucha bien, escucha adentro.


Adentro, siempre yo,

siempre adentro.

La cueva…

Hay una cueva azul.

Llena de agua,

de nada.

 

Al centro, una isla redonda,

de tierra negra azabache, sin nombre.

Segura, firme: una sola.

 

Encima, estoy yo.

Sentado, tranquilo:

respirando.

 

Hay veces que regreso ahí,

días que me encierro ahí.

 

Hoy no es uno de ellos.

Hoy, como la mayor parte del tiempo,

estoy ahí y aquí.

 

Si cierro los ojos: la cueva.

Si inhalo: huele a aquí.