Darse

Uno no se entrega para ser devuelto.

Uno se da porque el corazón

ya no aguanta el propio peso.


La carne, necesita más carne.

Los huesos, otros huesos.

Las venas, otras arterias.

Las sequías, otras tierras.


Uno se da para borrarse los límites,

para habitar las extrañas pieles

y dejar que su vida,

exista en las otras vidas.


Uno que poco sabe de lo propio,

busca en la gota ajena,

la certeza de su existencia.


Y es así como de tanto darse,

ignorante se abandona la propia tierra,

que tarde y seca regresa,

que tarde y seca te espera.

Clavé las uñas al aire

Clavé las uñas al aire

porque nada queda adentro,

ni de las manos, ni del cuerpo.


El presente es un hueco,

un silencio negro,

entre lo que fuimos

y lo que no seremos.


Somos dos piedras cayendo,

en busca de un fondo que no poseemos.


Andamos con las raíces secas al aire,

frágiles, entregándonos lo que no tenemos.


Nada de lo que te llevas fue mío,

nada de lo que dejas te pertenece.


Nos construimos desde las carencias,

privándonos de nosotros mismos,

en un sueño húmedo de luciérnagas negras.


Somos las vasijas eternas,

que se curan en sales

y se lavan con mares.


Clavé las uñas al aire,

porque necesitaba saberlo,

tú no eres mío y yo no soy de nadie.

Quererse así, de pronto…

Es abandonar la vasija

y vaciarse a fondo.

Arrancarse las agallas

y mascarlas hasta triturarlo todo.

Es descubrirse desnudo,

tirado en el pavimento,

y ver que uno carga raíces negras,

en lugar de piernas.

Quererse así, de pronto…

es reconocer que el destino siempre estuvo roto,

aceptar que nunca hubo una ruta,

que en el aquí yace el inicio y el final de todo.

Inhalar.

Sentir, por un segundo,

que uno no es uno,

sino lo es todo.

Exhalar.

Quererse así, de golpe,

ocurre así y nada más…