Rezo

Tomo un rosario

con la mano en el corazón.


Abrazo cada cuenta

esperando que sientas mi amor.


Pronuncio Padres y Aves

para acallar el dolor.


Suspiro cuando el resto responde cada oración.


Rezo como me enseñaste

cuando me abarca el dolor,

cuando no me encuentro por

la incertidumbre y la desesperación.


Soy una voz huérfana,

que nace de lo que me dejaste en el corazón.


Rezo, porque no quiero olvidarte.

Rezo, porque no quiero dejarte.


¿Dónde estás amor?


Rezo y, en el silencio,

como ocurrió últimamente,

nos abrazamos las dos.

Tu no espacio me ocupa.

Tu no espacio me ocupa.

Extendido de piel a médula,

toma mi carne y la vuelve suya.


Aquí y ahora,

sólo existe tu ausencia.


Me acompaña en la cama, en la mesa, 

al cerrar cada puerta.


Respiro para no perderla,

despierto para sentirla cerca.


Por favor, regresa, 

porque entonces, quizá yo vuelva.

Por favor, regresa,

no quiero que estés adentro, sino afuera.


De cara a la pared, me pregunto,

si tu muerte no fue la mía.

De cara a la pared, la sombra ruega:

ojalá así fuera,

ojalá pudiera…