Adiós…

-Lo único que deseo es no verte.

 

Así, con un aullido,

Jorge se despide y se pierde.

 

Sus pensamientos se atragantan,

uno muerde al otro,

al brazo, la mejilla,

a los propios dientes.

 

-No, no fui yo quien se acostó con otro.

 

Niega y se reniega: se hiere.

Un golpe contra el cristal,

ya nada podría doler, pero duele.

 

Los ojos de Jorge no lloran, sangra.

los revienta la presión,

las palabras que por vergüenza: callan.

 

-¡Hasta aquí llegamos!

 

Jorge miente y lo sabe.

Regresará después de dos días,

a esos brazos,

que no son suyos,

ni del otro.

 

Mañana irá por sus cosas,

al estar ahí peleará por otras,

con suerte se quedará otro año.

 

-Adiós.

 

Una lágrima nace y

antes de caer,

un suspiro la atrapa.

 

Metro Portales / 17:40 h.

En la orilla…

Hay un vacío en la orilla,

un silencio en el agua,

un pudor que no existía.

 

Me gustaba la desnudez en tus ojos.

En esa sonrisa radiante y felina.

 

Mi piel se sentía tan mía, que era tuya.

Una ofrenda honesta, necesaria,

desengañada del nosotros,

convaleciente de pensarnos.

 

Nunca dijiste que partirías,

tampoco que volverías.

Soy yo quien no regresa todavía,

el que se aferra a esta orilla.

 

Un límite que abarca tu historia y la mía.

Así, separada.

Así, vacía…

 

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Fotografía de Berna Badillo (Pop Photography’)