Tu no espacio me ocupa.

Tu no espacio me ocupa.

Extendido de piel a médula,

toma mi carne y la vuelve suya.


Aquí y ahora,

sólo existe tu ausencia.


Me acompaña en la cama, en la mesa, 

al cerrar cada puerta.


Respiro para no perderla,

despierto para sentirla cerca.


Por favor, regresa, 

porque entonces, quizá yo vuelva.

Por favor, regresa,

no quiero que estés adentro, sino afuera.


De cara a la pared, me pregunto,

si tu muerte no fue la mía.

De cara a la pared, la sombra ruega:

ojalá así fuera,

ojalá pudiera…